Catártico Fulgor de Mercedes Bautista
- Estefania Sparrowe
- 1 jun
- 2 min de lectura

Primero es el poema, donde palabra y materia emergen desde una misma raíz. La palabra como forma de pensamiento y refugio. En este cruce, bordar, trazar y escribir dejan de ser acciones separadas para convertirse en un mismo gesto: una forma de pensar el mundo y de interrogarlo.

En un tiempo donde la voz debía aprender a replegarse, bajo la dictadura franquista, el lenguaje circulaba como un susurro contenido, atravesado por la culpa y el peso del pecado, como si cada palabra pronunciada pudiera alterar un orden invisible. En ese contexto, Bautista comenzó a escribir poemas, no como desahogo, sino como una forma de respiración secreta. La escritura se volvió entonces un gesto mínimo de insurrección, una grieta abierta en el silencio, un modo de bordar con tinta aquello que no podía pronunciarse en voz alta.

Al llegar a México, ese impulso encuentra el bordado. Lo que había sido entendido como una práctica asignada a las mujeres se transforma en un territorio abierto, cargado de memoria y persistencia. Cada hilo traza una respiración que se expande, como si la materia recordara su propia capacidad de hablar. En sus piezas, la superficie deviene piel y archivo; el gesto repetido establece un pulso que enlaza lo íntimo con lo colectivo. Bordar se vuelve así un acto de restitución: una forma de nombrar y hacer visible aquello que durante largo tiempo permaneció sin lugar.



A lo largo de más de dos décadas de trabajo, el hilo rojo ha persistido como una presencia constante en su obra, una línea que atraviesa tiempo y memoria. Aparece simultáneamente como rastro y herida, como archivo sensible de experiencias compartidas donde emergen las memorias vividas —individuales y colectivas— de las mujeres.
En Catártico Fulgor, esta tensión se hace visible: lo catártico remite a la descarga y a la confrontación con lo contenido; el fulgor abre una dimensión presente y futura, donde la luz no borra la herida, sino que la atraviesa para imaginar otras formas de existir y de mirar.



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