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Martín Soto Climént: La posibilidad de la pausa

Actualizado: 24 abr


Hay en la poesía y en el arte un tiempo compartido, el de la pausa. En ocasiones, miramos las piezas con el mismo detenimiento con que se percibe un poema de Gloria Gervitz cuando escribe “Desde esas palabras te hablo / desde el pensamiento y la idea del pensamiento / desde ti y el principio que emana de ti / desde el deseo de llegar hacia ti” o de Susana Villalba y su “Como el mar el deseo / es movimiento / que comienza donde parece / acabar. / Inútil seducción y sin embargo / la piedra se transforma” o de Claudia Masin en “Por eso hay cosas sagradas, para que nada sea tan serio, para que mañana el mundo siga siendo igual de hermoso y brutal aunque no estemos”. Insisto en la poesía porque desde ahí se llega también al trabajo del artista Martín Soto Climént (México, 1977) quien crea su obra desde la meditación y se comparte con nosotrxs como potencia vital.

A la obra de este artista le acompaña un tiempo distinto, como una conversación que se extiende a lo largo de los años. Recuerdo la primera vez que vi una pieza suya, la manera en la que me impactó que un material como las medias pudieran tener dichas cualidades poéticas. Recuerdo también que la primera vez que entablé un diálogo con él fue a través de un intercambio de correos electrónicos. Yo quería conocer más de sus procesos de trabajo y él, desde una profunda sencillez, compartirlos.




En aquel año, 2017, estaba llena de preguntas sobre el devenir del arte y lo que significaba o podía significar lo contemporáneo. Por su parte, Soto Climént ya defendía el derecho al silencio y a la contemplación, en una de sus respuestas escribió: “creo en el arte como un ejercicio íntimo que defiende la estructura individual y particular de cada ser humano que lo ejercita. Para mí es una actividad de relaciones y referencias para ubicar mi sitio y darme un sentido. Es una proyección que me sirve para habitar la realidad a conciencia. Esta actividad se genera como un diálogo en silencio y, para poder comunicarme con certeza, concentro toda mi labor en el contenido de la forma”. Ocho años más tarde, nuestra conversación se ha dirigido hacia otros espacios para corroborar que la esencia de sus inquietudes, es la misma. Con motivo de “Xochitlametzin”, su exposición individual en el Museo Morelense de Arte Contemporáneo, volví a entablar un diálogo con su obra, esta vez en una sala de luces tenues y silencios prolongados.


Esta exposición toma lugar en un espacio sin entrada de luz natural en el que el artista creó un escenario casi teatral donde las piezas aparecen como destellos en la oscuridad. El título de la muestra proviene de una palabra en náhuatl que significa “flor brillante como luna”, una forma de referirse a las luciérnagas. Para él, era importante crear un escenario donde lxs espectadorxs estuvieran en sintonía con la calma y la contemplación, con el silencio y la presencia. La obra de Soto Climént se caracteriza por la transformación sensible y amorosa de los materiales con los que trabaja, así como de un principio ético y estético que apuesta por no causar daño en la producción de su trabajo. Mediante pintura, instalación, fotografía y performance, el artista establece una conversación con aquellos motivos formales que han atravesado su práctica desde hace más de veinte años: la pulsión de la vida, el erotismo, el origen de los gestos.


Como si mantuviera una conversación constante con otros tiempos y otros autores, otras experiencias y otros encuentros humanos. Hay, en la contemplación de sus piezas, una sensación de familiaridad dado los materiales que utiliza –elementos de la vida cotidiana como utensilios de uso diario, pieles y medias– y, al mismo tiempo, una tensión particular por la transformación que tienen –dobleces, torsiones y estiramientos.


A lo largo de su vida y de su práctica, se ha interesado en la idea de la unidad a nivel humano y anímico, y como un vínculo de consciencia con la vida. Para él, el origen de los males de la humanidad parten de una desconexión entre humanos y naturaleza, en pensarse como entes ajenos. Y si bien las relaciones contemporáneas insisten en la distinción entre sujetos, objetos y contextos, es necesario reconocer que en realidad todo está relacionado entre sí. De fondo, lo que hay en la obra de Soto Climént es un profundo amor hacia la vida, por eso pensaba en la poesía como una estrategia para acercarnos a su trabajo pues ambos comparten el gesto de la pausa y el interés por la vida misma. Creo, en sentido, que el amor, como el arte, nace de la contemplación, del tiempo sosegado y la mirada sostenida con consciencia.





La disposición de las piezas en esta exposición nos hace pensar que las obras forman parte de algo más grande, sin que por ello se perciban como incompletas: su propia existencia condensa la energía vital con la que fueron creadas. A pesar de los avances tecnológicos y las supuestas facilidades para comunicarnos, estamos atravesando épocas de desconexión profunda, de desequilibrios hacia la naturaleza y entre los seres humanos. Por eso la apuesta del artista es que en esta exposición, el caótico devenir de la humanidad se detenga. Aquí, las piezas aparecen como destellos. Por un momento, el mundo se ilumina, el mundo se siente menos hostil. La posibilidad de la poesía, así como la posibilidad de su obra, recae en el encuentro entre quien le mira y le contempla.





La práctica de Soto Climént encarna la posibilidad de la pausa y la mirada consciente, como quien se posiciona frente a la realidad para proponer otro modo de vivirla; ante un mundo regido por el capitalismo y donde establecer relaciones interpersonales auténticas, honestas y frontales es cada vez más complejo, da gusto que existan estos espacios en donde, por fortuna, ese otro modo de vivir se concentra en el arte, y particularmente en esta exposición.

La propuesta de “Xochitlametzin” también nos invita a desaprender las reglas del museo pues nos encontramos frente a una sala sin fichas técnicas ni señalamientos para el recorrido. Se prioriza el aura de calma y libertad. La posibilidad del tiempo en sala es también un tiempo expandido, de meditación, de confiar en lo que (nos) sucede en el espacio expositivo que es, en realidad, lo que sucede desde nuestro interior. Los objetos y las imágenes que se encuentran aquí remiten a otras realidades; como apuntaba Daniel Montero, “los objetos no son sólo un reporte del presente sino que tensan diferentes temporalidades porque son el resultado de pensar hechos históricos de maneras diversas”2 . Retomo esta anotación para hablar de la obra de Soto Climént porque, a su manera, ésta también tensa distintos momentos de su producción y de su existencia.


(1) Olivera, María. “El arte para detonar el diálogo. Entrevista con Martín Soto Climént”, Nexos, 2017. https://cultura.nexos.com.mx/el-arte-para-detonar-el-dialogo-entrevista-con-martin-soto-climent/ (2) Montero, Daniel. “Un objeto que es una cosa que es una obra”, UTOPÍA, 2019. p.18



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